Área 24: La Península Ibérica hasta la dominación Romana.
1.- Generalidades
2.- La Prehistoria en la Península Ibérica
2.1.- Paleolítico
2.2.- Mesolítico
2.3.- Neolítico y la edad de Bronce
3.- Tránsito a la Historia
3.1.- Tartesos
3.2.- Las colonizaciones
a) Fenicios
b) Griegos
c) Cartagineses
3.3.- Pueblos prerromanos
a) Iberos
b) Celtas
4.- Conclusión
1.- Generalidades
Distinguimos en la Península Ibérica dos zonas climáticas: La zona seca, con un clima continental y mediterráneo, donde la lluvia es escasa y los vientos duros y secos; por otro lado, la zona húmeda, con pocas oscilaciones termométricas y lluvia y nubosidad abundantes.
El centro de España está ocupado por la meseta, representa el 35% de la superficie peninsular. La Cordillera Central divide la meseta en 2 unidades: la meseta septentrional y la meridional. Esta gran altiplanicie está rodeada de una serie de cadenas montañosas: cordillera Cantábrica, sistema ibérico y sierra morena.
2.1.- Paleolítico
Dividimos el Paleolítico en 3 etapas, el paleolítico inferior lo situamos entre los 2 millones hasta el 125.000 aC.; correspondiente a las 3 primeras glaciaciones. El Paleolítico medio entre el 125.000 y el 40.000. El Paleolítico Superior 40.000 y 8.000 aC. con la cuarta glaciación.
Dividimos el Paleolítico en 3 etapas, el paleolítico inferior lo situamos entre los 2 millones hasta el 125.000 aC.; correspondiente a las 3 primeras glaciaciones. El Paleolítico medio entre el 125.000 y el 40.000. El Paleolítico Superior 40.000 y 8.000 aC. con la cuarta glaciación.
Los principales yacimientos del Paleolítico Inferior se han encontrado en la costa Atlántica, en el interior de la península y en la zona del estrecho. Destacamos el yacimiento e la zona del aculadero en el puerto de Santa María en Cádiz.
Hasta el reciente descubrimiento de la sierra de Atapuerca en Burgos, en el yacimiento de la Gran Dolina, encontraron unos fósiles humanos con una antiguedad superior a los 780.000 años, se pensaba que los encargados de tallar estos útiles del pleistoceno inferiordebían corresponder a alguna variedad del "homo Erectus"; los estudios realizados por José María Bermudez de Castro, José Luis Arsuaga, Eduard Carbonell, antonio Rosas, han puesto de manifiesto la existencia de una especie humana anterior al erectus, el "homo antecessor" tiene una antiguedad de 800.000 años. El gran momento del Paleolítico inferior en la Península se corresponde con la llamada cultura achelense, nombre que deriva del yacimiento Saint-Acheul, cerca de Francia. Dos hechos son trascendentes: La evolución del "Homo erectus" al "homo Sapiens" anteneandertal, junto con el conocimiento y expansión del uso del fuego.
Con respecto al paleolítico medio, los yacimientos encontrados en la península están mucho más repartidos, durante el paleolítico inferior las rutas de entrada fueron las del Sur, en el Paleolítico medio, las rutas van a ser los Pirineos, tal y como demuestra la poca influencia con sus contemporáneos del Norte de África. En la cultura Musteriense desarrollada durante el Paleolítico Medio se empieza a trabajar el hueso, se curten pieles y también se comienzan a practicar enterramientos.
Hay restos oseos pertenecientes al subgrupo anteneanderthal en Bañolas (Gerona), entre otras, destacando el yacimineto de Atapuerca, la llamada "sima de los huesos". Los restos son todos de carnívoros o humanos. Las investigaciones apuntan a que serían otros seres humanos los que arrojarían por la sima los cuerpos muertos de sus compañeros, con lo que estaríamos ante la más antigua práctica funararia conocida. El yacimiento de Atapuerca está aoprtando una información muy valiosa para conocer el modo de vida de nuestros antepasados.
El "homo Sapiens" aparece en la Península durante el Paleolítico Superior.Es durante le Magdaleniense cuando el arte Parietal alcanza su máximo desarrollo, entendiendo el parietal como las manifestaciones artísticas, tanto pintadas como grabadas, que aparecen en cuevas y abrigos. Distinguimos tres áreas de expansión dentro del arte Rupestre en la Península Ibérica: 1.- Zona vasco-cantábrica, donde aparece el mayor número de manifestaciones, emparentadas cronológicamente con Francia. 2.- Zona Levantina, sobre todo en el Valle del Jucar; 3.- Zona de Andalucía, al sur del sistema Penibético.
Destacamos dentro del arte rupestre peninsular las pinturas de las cuevas de Altamira en Santillana del Mar (Cantabria), descubiertas en 1879 por Marcelino Sanz de Sautuola, no reconociéndose su autenticidad hasta años más tarde cuando aparecieron pinturas similares en diversas grutas francesas. En estas pinturas se representan con bastante realismo caballos, jabalíes, bisontes y otros animales determinantes en la alimentación de nuestros antepasados. En Altamira se consigue un auténtico aspecto escultórico al aprovechar el relieve de la roca de la cueva, que ayuda a crear un efecto tridimensional de lo representado. Además de Altamira, podemos destacar las pinturas de la cueva asturiana de Tito Bustillo en Ribadesella y las de Ekain (Deva-Guipúzcoa). Durante el Solutrense, la zona mediterránea de la Península alcanza su cénit cultural. En la cueva del Parpalló en Gandía se han localizado unas 6000 plaquetas líticas grabadas y pintadas, conjunto único en todo el arte mueble Paleolítico.
Con respecto al paleolítico medio, los yacimientos encontrados en la península están mucho más repartidos, durante el paleolítico inferior las rutas de entrada fueron las del Sur, en el Paleolítico medio, las rutas van a ser los Pirineos, tal y como demuestra la poca influencia con sus contemporáneos del Norte de África. En la cultura Musteriense desarrollada durante el Paleolítico Medio se empieza a trabajar el hueso, se curten pieles y también se comienzan a practicar enterramientos.
Hay restos oseos pertenecientes al subgrupo anteneanderthal en Bañolas (Gerona), entre otras, destacando el yacimineto de Atapuerca, la llamada "sima de los huesos". Los restos son todos de carnívoros o humanos. Las investigaciones apuntan a que serían otros seres humanos los que arrojarían por la sima los cuerpos muertos de sus compañeros, con lo que estaríamos ante la más antigua práctica funararia conocida. El yacimiento de Atapuerca está aoprtando una información muy valiosa para conocer el modo de vida de nuestros antepasados.
El "homo Sapiens" aparece en la Península durante el Paleolítico Superior.Es durante le Magdaleniense cuando el arte Parietal alcanza su máximo desarrollo, entendiendo el parietal como las manifestaciones artísticas, tanto pintadas como grabadas, que aparecen en cuevas y abrigos. Distinguimos tres áreas de expansión dentro del arte Rupestre en la Península Ibérica: 1.- Zona vasco-cantábrica, donde aparece el mayor número de manifestaciones, emparentadas cronológicamente con Francia. 2.- Zona Levantina, sobre todo en el Valle del Jucar; 3.- Zona de Andalucía, al sur del sistema Penibético.
Destacamos dentro del arte rupestre peninsular las pinturas de las cuevas de Altamira en Santillana del Mar (Cantabria), descubiertas en 1879 por Marcelino Sanz de Sautuola, no reconociéndose su autenticidad hasta años más tarde cuando aparecieron pinturas similares en diversas grutas francesas. En estas pinturas se representan con bastante realismo caballos, jabalíes, bisontes y otros animales determinantes en la alimentación de nuestros antepasados. En Altamira se consigue un auténtico aspecto escultórico al aprovechar el relieve de la roca de la cueva, que ayuda a crear un efecto tridimensional de lo representado. Además de Altamira, podemos destacar las pinturas de la cueva asturiana de Tito Bustillo en Ribadesella y las de Ekain (Deva-Guipúzcoa). Durante el Solutrense, la zona mediterránea de la Península alcanza su cénit cultural. En la cueva del Parpalló en Gandía se han localizado unas 6000 plaquetas líticas grabadas y pintadas, conjunto único en todo el arte mueble Paleolítico.
2.2.- Mesolítico
Es la etapa intermedia entre el Paleolítico y el Neolítico, se caracteriza por ser un periodo en el que se produce un aumento de las temperaturas, con el consiguiente retroceso de los hielos; consecuencia de ello, se producirá un cambio en las condiciones de vida humana, constituyendo esta etapa el prólogo para la revolución Neolítica. Volvemos a distinguir dos zonas, la región cantábrica y la región mediterránea.
En la zona Cantábrica habrá un empobrecimiento de las manifestaciones artísticas, siendo fundamentalmente en cuevas. La caza del ciervo sigue siendo el medio de subsistencia principal. Se adquiere en esta zona un desarrollo del marisqueo, lo que implica una adaptación técnica del utillaje. Uno de los yacimientos es la cueva de Santimamiñe. En el área mediterránea encontramos una serie de yacimientos desde Cataluña a Andalucía Oriental con una serie de características muy homogéneas que testimonian una prolongación en cuanto a la economía y el modo de vida del Paleolítico. Como yacimiento representativo podemos citar la llamada Cueva de la Cocina de dos aguas de Valencia.
Lo más destacable es el desarrollo del arte rupestre, desde Cogull, Lérida hasta las montañas del Sur de Albacete, pasando por las serranías de Castellón y el interior de Valencia. El arte Rupestre Levantino se caracterizará por el desarrollo de frisos pictóricos monócromos sobre paredes rocosas de cuevas naturales a los que llega la luz solar. Se reproducen de forma esquemática figuras humanas, con un carácter narrativo, apareciendo así representadas escenas de caza, de recolección, de danza, o de guerra. Los animales se representan con perspectiva torcida, aparecen de perfil pero con cuernos y las pezuñas visto de frente, arte macroesquemático.
En el arte rupestre postpaleolítico de la Península Ibérica se puede apreciar una evolución que va desde un naturalismo hasta la estilización y esquematización. Ejemplos del arte son las pinturas de la "Roca dels Moros" en Lérida y la de los Toricos del Prado de Navazo en la serranía de Albarracín.
Las pinturas rupestres levantinas no se han podido fechar de forma absoluta. La mayor parte de los autores acepta que dichas pinturas son esencialmete mesolíticas.
2.3.- Neolítico y la edad de BronceEn el arte rupestre postpaleolítico de la Península Ibérica se puede apreciar una evolución que va desde un naturalismo hasta la estilización y esquematización. Ejemplos del arte son las pinturas de la "Roca dels Moros" en Lérida y la de los Toricos del Prado de Navazo en la serranía de Albarracín.
Las pinturas rupestres levantinas no se han podido fechar de forma absoluta. La mayor parte de los autores acepta que dichas pinturas son esencialmete mesolíticas.
En la Península Ibérica, las etapas Neolítica y edad del Bronce, van unidas en casi todos los yacimientos que poseemos. La revolución neolítica llega a la Península Ibérica a lo largo de los siglos V y IV aC. por influencia del Mediterráneo Oriental. Paulatinamente se pasará de una economía depredadora a una productora basada en el desarrollo de la agricultura y la domesticación de animales (pastoreo). Aparece la cerámica y nuevos métodos para tallar la piedra. Diferenciamos una vertiente mediterránea, la más densa en hallazgos, que comprende la costa este y sur de la Península; uns zona Norte que comprendería el País Vasco y Navarra; por último manifestaciones de Neolítico en la Meseta. Poseen características comunes, como por ejemplo en hábitat, que sigue siendo fundamentalmente en cuevas. Estas suelen estar en las estibaciones de las montañas relativamente cercanas a la costa. La sedentarización en la Península Ibérica es más tardía que en otras zonas de Europa.
El elemento más uniforme de todo el Neolítico Peninsular es la cerámica en concreto la impresa cardial, decoración realizada antes de la cocción, está hecha con una concha de berberecho (cardium edule). La decoración es profusa y a veces de gran barroquismo. Es una cerámica de buena calidad que presenta diversas tonalidades : rojizas, claras y negruzcas. Fué descubierta por primera vez en las cuevas del macizo de Montserrat, llamada también Montserratina, apareciendo posteriormente en Francia, Italia y Marruecos.
Durante el Eneolítico, etapa de transición a la metalurgia, encontramos los monumentos megalíticos: dólmenes y menhires.
El Menhir es un monumento muy sencillo construido con sentido religioso o conmemorativo, es una gran piedra vertical.
El Dolmen es más complejo, formado por varias piedras verticales cubiertas con otras horizontales, tiene carácter funerario, se vincula a
la creencia en un ser superior y a la
vida de ultratumba. Estos sepulcros han proporcionado riquisimo ajuar. Pueden ser de dos tipos, de corredor y de cámara cubierta con falsa cúpula.
En la Península encontramos dos focos primarios fundamentalmente, los megalitos del Norte de Portugal y las tumbas circulares almerienses, que tendran su expansión durante la Edad de los Metales; en torno a los Millares y Almizarraque, en el Sureste peninsular y los de la desembocadura del Tajo.
La necrópolis de los Millares en Santa Fe de Mondújar (Almería), integrada por más de 100 sepulturas de varios tipos, predominando las de cámara de planta circular cubierta por flasa cúpula, a la que se accedía por un corredor precedido a veces de un vestíbulo o sala donde se depositaban los ídolos. De este yacimiento arranca el nombre de cultura de los Millares, que se sitúa en torno al 2500 aC. en el Calcolítico peninsular y que representa la transición a la Edad de Bronce.
La arquitectura megalítica más monumental la encontramos en la provincia de Málaga, con los sepulcros de Menga, Viera y El Romeral.
Menga es el tipo de galeria cubierta, construyendo la propia galería la cámara sepulcral, la cual queda dividida en dos naves por tres grandes monolitos hincados en el suelo. La cámara se prolonga por un estrecho corredor, la cámara y el corredor se cubren con cinco grandes losas.
Menga, la cueva de Viera, sepulcro de corredor con cámara cuadrada, estando ambos separados por una losa perforada. De menores dimensiones que Menga, de 19 metros de largo por 2 de alto.
Romeral, corredor de 23,5 metros, que conduce a una cámara circular cubierta con falsa cúpula que se abre a un estrecho y corto corredor que conduce a otra cámara más pequeña que la primera.
A comienzos del tercer milenio comienza en la Península Ibérica la edad de los metales, insertándose en el Neolítico. Se pasará de una organización tribal, en la que apenas hay relación entre grupos, a una vida en comunidad en la que se instauran reglas de conducta colectiva.
Otra novedad es el desarrollo de la cestería. Ahora aparece la cerámica campaniforme, recibe este nombre por la forma de campana invertida que adoptan sus vasos. El vaso cmapaniforme en el aspecto decorativo enlaza directamente con la cerámica cardial, sin que se pueda concretar un precedente respecto a su forma. El vaso campaniforme es un elemento que aparece casi siempre asociado a objetos de metal (cobre). Además de uilitario el vaso campaniforme alcanzó en poco tiempo una gran difsión en la península y en toda Europa. No será hasta el segundo milenio cuando se desarrolle el bronce pleno, momento que se corresponde con la llamada cultura de el Argar, que geográficamente se desarrolla en Almería y Murcia. Las gentes de El Argar se establecieron, como ya hicieron las de los Milares, en poblados fortificados, situados estos en cerros de difícil acceso. Las casas eran de planta rectangular con cabecera redondeada o circular. Llegaron a un alto grado de desarrollo en el conocimiento de la metalurgia, produciendo útiles de carácter defensivo, puñales, espadas, alabardas y hachas.
Frente a la cerámica campaniforme, la cerámica argárica es totalmente lisa, sin elementos decorativos, salvo excepciones. La sociedad de El Argar es una sociedadtotalmente lisa, sin elementos decorativos, salvo excepciones. La sociedad de El Argar es una sociedad ya jerarquizada como consecuencia de una diversificación y especialización del trabajo. Destacamos el desarrollo de la cultura Talayótica en las Islas Baleares durante la Edad del Bronce. En Mallorca y Menorca son abundantes los monumentos construidos con grandes piedras colocadas sin mortero. Es una cultura algo independiente respecto a las de tierra firme, está relacionada con las de Cerdeña y Malta, en las que existen monumentos talayóticos. Los Talayots son unas torres de planta circular, oval o cuadrada, de cuerpo troncocónico o piramidal, debieron cumplir una función defensiva y de vigilancia, algunos autores les dan un carater funarario o como elementos que debieron formar parte de la habitación de personas influyentes. Junto a los talayots hay otras construcciones como son las navetas y las taulas, típicas de Menorca. Las Taulas están formadas por dos grandes piedras una colocada verticalmente sobre la que descansa otro monolito horizontalmente. La Naveta, llamada así por su forma de nave invertida, tiene una planta ovalada o de herradura, con una puerta de acceso en su lado frontal, contando algunas con 2 pisos. Tenían un carácter funerario como acreditan los restos de más de un centenar de inhumaciones que se encontraron en la naveta Els Tudons (Ciudadela). Las navetas tienen el mismo carácter funerario que los dolmenes, aunque su aspecto es distinto ya que queda patente el caracter sepulcral de esta. Las navetas suelen estar aisladas de otras construcciones.
Frente a la cerámica campaniforme, la cerámica argárica es totalmente lisa, sin elementos decorativos, salvo excepciones. La sociedad de El Argar es una sociedadtotalmente lisa, sin elementos decorativos, salvo excepciones. La sociedad de El Argar es una sociedad ya jerarquizada como consecuencia de una diversificación y especialización del trabajo. Destacamos el desarrollo de la cultura Talayótica en las Islas Baleares durante la Edad del Bronce. En Mallorca y Menorca son abundantes los monumentos construidos con grandes piedras colocadas sin mortero. Es una cultura algo independiente respecto a las de tierra firme, está relacionada con las de Cerdeña y Malta, en las que existen monumentos talayóticos. Los Talayots son unas torres de planta circular, oval o cuadrada, de cuerpo troncocónico o piramidal, debieron cumplir una función defensiva y de vigilancia, algunos autores les dan un carater funarario o como elementos que debieron formar parte de la habitación de personas influyentes. Junto a los talayots hay otras construcciones como son las navetas y las taulas, típicas de Menorca. Las Taulas están formadas por dos grandes piedras una colocada verticalmente sobre la que descansa otro monolito horizontalmente. La Naveta, llamada así por su forma de nave invertida, tiene una planta ovalada o de herradura, con una puerta de acceso en su lado frontal, contando algunas con 2 pisos. Tenían un carácter funerario como acreditan los restos de más de un centenar de inhumaciones que se encontraron en la naveta Els Tudons (Ciudadela). Las navetas tienen el mismo carácter funerario que los dolmenes, aunque su aspecto es distinto ya que queda patente el caracter sepulcral de esta. Las navetas suelen estar aisladas de otras construcciones.
Durante la edad del hierro peninsular van a resultar decisivas las influencias de dos corrientes exteriores: una transpirenaica "gentes de los campos de urnas" cuya acción se acusará en casi todas las áreas peninsulares y especialmente en el valle del Ebro y Cataluña, determinando una serie de importantes novedades sociales y económicas en la Península: formas políticas más complejas, desarrollo del urbanismo, mejoras en los métodos de producción e introducción de un nuevo tipo de enterramiento como es la incineración.
La otra gran corriente de influencia será la de los pueblos colonizadores mediterráneos, fenicios y griegos, verdaderos introductores de la metalurgia del hierro y del torno de alfarero. Hay una falta de uniformidad en las diversas zonas peninsulares.
Fué un importante estado que llegó a extenderse desde Huelva hasta la región de Cartagena y que tuvo su máximo esplendor entre los siglos VII y VI aC. La historia de Tartesos está envuelta en un halo de misterio y leyenda. Existen fuentes bíblicas, griegas y romanas que nos hablan de esta ciudad, pero se desconoce su origen. El alemán Adolf Schulten atribuye el origen de Tartesos a la emigración de un pueblo de Asia Menor y dedicó un excesivo esfuerzo a encontrarla, como si de la Troya de Occidente se tratase. Excavó sin éxito en el Coto de Doñana. Hay datos arqueológicos, pero son insuficientes para reconstruir la historia de Tartesos. Se habla de una etapa inicial denominada "periodo geométrico" al que seguirá una "etapa orientalizante" de gran prosperidad.
El periodo "geométrico" se inicial en torno al primer milenio aC. y se cierra en torno a las colonizaciones del siglo VIII aC. La cerámica y las estelas funerarias son las dos manifestaciones de esta etapa inicial de Tartesos. Respecto a la cerámica hay que distinguir:
1.- Cerámica de retícula bruñida, color gris o marrón con decoración geométrica bruñida en el interior.
2.- Cerámica tipo Carambolo, de color ocre o rojizo, con decoración geométrica pintada en rojo por el exterior, previamente bruñida, se ha comparado con la cerámica griega del periodo geométrico.
La distribución de la cerámica de este periodo nos sirve para delimitar lo que es el núcleo de Tartesos y su área de influencia. El núcleo estaría entre Huelva, Sevilla y Cádiz, extendiéndose hacia Córdoba, Jaén, Extremadura y el sur de Portugal, con menor medida en Granada y Cáceres. Las estelas funerarias tienen grabados guerreros armados, con el mismo carácter geométrico que las cerámicas.
Hacia el Siglo VIII aC. comienza la época más brillante de Tartesos, con una estructura social en torno a un monarca. Las aportaciones de las colonias fenicias y griegas fueron decisivas para el desarrollo y la consolidación de la economía, política, cultura y sociedad.
De los tesoros de la época hay que destacar en primer lugar el de Carambolo (Sevilla) compuesto de 21 piezas de oro muy puro entre las que encontramos joyas que responden a modelos fenicios o chipriotas, y otras, como los grandes brazaletes cilíndricos que responden a modelos indígenas no orientalizantes.
Superior técnicamente que el de Carambolo, el Tesoro de Aliseda (Cáceres) está compuesto por una serie de joyas y piezas de adorno que debieron constituir el ajuar funerario de alguna rica mujer. El lugar de descubrimiento del tesoro nos indica que los Tartesos debieron asegurar el terreno por la abundancia de minas de estaño y la importancia de este mineral en la orfebrería.
En el siglo VI aC. comienza la decadencia de la civilización Tartésica cuyo fin se ha situado tradicionalmente en el 535 aC. con la batalla de Alalia, aunque no existen pruebas de la destrucción de la ciudad de Tartesos porlos Cartagineses.
En el siglo VI aC. comienza la decadencia de la civilización Tartésica cuyo fin se ha situado tradicionalmente en el 535 aC. con la batalla de Alalia, aunque no existen pruebas de la destrucción de la ciudad de Tartesos porlos Cartagineses.
Se debió fundamentalmente a motivos económicos, se buscaba oro, estaño y plata para comerciar por el mediterráneo y próximo Oriente. Fenicia estaba situada entre Siria y Palestina, en el Mediterráneo Oriental, controlando grandes rutas comerciales. Desde la ciudad de Tiro parten las expediciones marítimas hacia el Mediterráneo Occidental, las que llegan a la Península Ibérica y fundan la ciudad de Gadir Cádiz, enclave óptimo para el comercio gracias al río Guadalquivi y la salida al mar. Tradicionalmente se considera el año 1100 como el de la fundación de Gadir, según restos arqueológicos la fundación no será anterior al siglo VIII aC. A partir de ese siglo, se advierte una presencia fenicia con importante demografía desde Gibraltar a Almería. Como en toda colonización, la población indígena asimiló muchos elementos culturales produciéndose importantes cambios sociales, económicos, religiosos; cabe destacar:
.-Los poblados indígenas se convierten en ciudades planificadas según técnicas constructivas y espacios semitas.
.-Aparecen enterramientos tumulares con ricos ajuares y piezas cerámicas con técnicas de raiz oriental.
.-Introducción del torno de Alfarero.
.-Aparición de culto a los dioses fenicios entre los que destacan Melkart y Astarté.
.-Uso de nuevas técnicas metalúrgicas que propician el gran desarrollo económico del momento.
En el 680 los asirios conquistan Tiro y comienza a debilitarse la presencia fenicia en las colonias de la Península, debilitamiento que aprovechan los griegos para comerciar con los Tartesoso hasta que los Cartagineses pongan fin a este comercio.
La llegada de estos a la Península responde a la necesidad de buscar nuevos mercados para obtener materias primas. La presencia de materiales en los siglos VIII y VII aC. en el Sur de la Península, atestiguan los viajes de gentes del Egeo. Se trata en un primer momento de expediciones esporádicas sin gran duración y sin crear verdaderos asentamientos.
Sobre el establecimiento de las primeras colonias, siguiendo a Estrabon los Rodios fundaron la colonia de Rhode en el golfo de Rosas, antes del 776 aC. aunque no hay confirmación arqueológica. También en el golfo de Rosas un grupo de griegos procedentes de Focea, ciudad en la costa Jonia de Asia Menor especializada en la metalurgia, fundaron Emporion, (Ampurias); creando una pequeña factoría (palaiápolis) donde poder intercambiar productos con los indígenas: vino, cerámica de lujo, tejidos, perfumes; a cambio de sal, lino, plata, y hierro.
Otras colonias de la Península son: Mainake, junto a la actual Velez-Málaga, Hemeroskopeion, Denia; y Puerto de Menester, actual puerto de Santa María.
El tratado de paz que siguió a la batalla de Alalia (535) en la que se enfrentan cartagineses, etruscos y ligures contra focenses y romanos, estableció que estos últimos (focenses y romanos) no pudiesen navegar más allá del dominio cartagines, quedando la influencia griega sobre la costa catalana.
La ciudad de Cartago fué fundada a fines del siglo IX aC. por los fenicios de Tiro, en la costa de Tunez, a un paso de Sicilia y el sur de Italia. Según fuentes escritas, la expansión cartaginesa hacia occidente se inicia en el año 654 aC. con la fundación de Eubusus (Ibiza), cuya influencia radicó en la existencia de salinas naturales. Con el paso del tiempo la ocupación de Ibiza será fundamental para los intereses comerciales y estratégicos de los cartagineses: con Gadir al Oeste, Eubusus al Norte y Cerdeña y Sicilia al Este, los púnicos consiguieron crear un triagulo que cerraba el mediterráneo Occidental.
La batalla de Alalia 535 aC. se produjo a raiz de la amenaza de conquista de las ciudades jonias de Asia Menor por los Persas. Aliados con los Etruscos, los cartagineses se enfrentaron con los griegos frente a Alalia en aguas de Córcega, produciéndose el hundimiento de la potencia marítima de los focenses, asegurándose los cartagineses y etruscos el dominio del mar.
Posteriormente, el enfrentamiento será Roma/ Cartago, a pesar que en los primeros tiempos las relaciones son favorables, Roma admite el monopolio de Cartagineses sobre el Mediterráneo occidental. Más tarde viendo una amenaza se produce la primera guerra Púnica entre el 264 aC. y 241 aC. en la que sale victoriosa Roma.
La crisis de Cartago tras la primera será remontada gracias a Amilcar Barca, que proyecta ampliar el imperio Cartaginés sobre la península y para ello desembarca en Gadir (Cadiz) en el 237 aC. con una campaña por el valle del Guadalquivir, dirigiéndose hacia levante y fundando Akra-Leuka (Alicante). A su muerte su yerno Amilcar afianzará la implantación cartaginesa en la zona fundando Cartago Nova (Cartagena), convertida en base de operaciones de Levante. A la muerte de Asdrubal, su hijo Anibal, militar y estratega, toma Sagunto en el 218 aC. siendo este punto de inflexión y provocando la segunda guerra púnica Roma/ Cartago que termina en el año 202 aC. La derrota de Cartago convierte a Roma en potencia egemónica del Mediterráneo Occidental.
El tercer conflicto Roma/ Cartago, termina con la toma y destrucción de la ciudad de Cartago por los romanos bajo las órdenes de Publio Cornelio Escipión en el 146 aC.
La cultura cartaginesa estuvo marcada por la civilización helena y esto deja huella en los terrenos conquistados. La fundación de Cartago Nova, capital de los cartagineses en la Península, era el lugar más adecuado para las relaciones entre posiciones cartaginesas del norte de África, junto a su puerto natural la convertía en un enclave estratégico para estructurar el vasto territorio.
Otros aspectos a destacar son: el gran desarrollo que alcanzaron las vias de comunicación en la península durante la época de los Barca, perfeccionando la extracción de minerales.
En el terreno religioso, se sustituye la incineración por la inhumación, es decir, un cambio ideológico. Por otro lado, se mantiene el culto a los dioses Fenicios Melkart y Astarté. El templo creado en honor de Melkart en Gadir gozó de gran prestigio y popularidad. debieron ser los Barca quienes lo adoptaron como protector.
Antes de la conquista de la Península por Roma esta estaba habitada por gran número de pueblos con grandes diferencias entre ellos, debida a su constitución y a las influencias recibidas por los demás pueblos colonizadores, pueblos guerreros celtas, que entran en la Península por losPirineos, estableciéndose en Cataluña, Valle del Ebro, Meseta, extendiéndose al Norte y al Oeste. Podemos distinguir dos grandes grupos de pueblos anteriores a la llegada de los romanos a la Península: Ibéros, habitantes del Este de Andalicía y Celtas, y celtíberos, del centro Oeste y Norte de la Península.
a) Íberos
Los pueblos indígenas que habitaban el sur y el Este de de la Península experimentarán desde fines de la edad del Bronce una serie de transformaciones "cultura ibérica". El impacto que producirá la llegada de estos pueblos no será igual en todos los lugares en los que se asentaron, esto nos lleva a pensar que el proceso de "iberización" no es homogeneo en Andalucía, Murcia, Valencia y Cataluña.
Las primeras menciones de los Íberos nos llegan del siglo VI y IV aC. haciendo referencia a un territorio situado en el extremo de occidente. Testimonios datados entre el II y I aC. identifican a Iberia como la Península Íbérica, el origen del término es griego y geográfico.
Podemos distinguir 3 fases en el desarrollo del la cultura ibérica, la primera etapa de formación, en torno al siglo VI aC. del que poseemos escasa información. A partir del V y hasta el III es el apogeo de la cultura Ibérica; ahora se construyen las grandes ciudades, escultura, comercio, desarrollo económico y cultural. A partir del S. III legan los Romanos y el proceso de romanización no va a ser igual en todos los territorios. Los Turdetanos y levantinos se adaptaron pronto, pero las gentes del interior, celtiberos y lusitanos o del Norte, cántabros, astures, vascones y galaicos se someten solo por la fuerza en época del emperador Augusto.
La alfarería ibérica tuvo un gran desarrollo técnico y decorativo extraordinario, destacando los estilos Elche- Achena y Oliva-Liria. La decoración de la cerámica ibérica de Elche se caracteriza por los animales fantásticos. La prosperidad económica junto a una jerarquización de la sociedad impulsó el desarrollo del comercio, tanto interior como exterior, destacando la comercialización de uno de los pueblos ibéricos más desarollados, los turdetanos grandes productores metalurgicos. llegaron a usar moneda como instrumento de relación comercial.
Los iberos se agrupaban por lo general en poblados fortificados bien estructurados. En cuanto a la religión ibérica hay que señalar que se toman los modelos de la mitología fenicia o griega. Sí se puede afirmar la existencia de algunas divinidades protectoras de los animales, basándose en los exvotos hallados en algunos santuarios, como la serreta de Alcoy. Las sociedades están fuertemente jerarquizadas, hay una serie de tumbas monumentales con ricos ajuares que pertenecerían a la rica aristocracia. Además de estas sepulturas se han encontrado otras. Al hablar de las sociedades ibéricas hay que mencionar 2 instituciones típicas de la misma: la "fides" y la "devotio", que son pactos establecidos entre diferentes personas o pueblos mediante los cuales una persona entraría al servicio de otra, comprometiéndose esa otra a prestarle apoyo y protección. En el caso de la "devotio", el devotus defendía incluso con su vida la de la persona con la que se había comprometido por los pactos.
El conocimiento de la escritura también es elemento indicador del grado de desarrollo que alcanzaron los íberos. Existe un alfabeto Íbero de gran importancia para su estudio e investigación.
La escultura Ibérica es de carácter religioso y funerario, con influencia de los pueblos colonizadores. El ejemplo más antiguo de escultura Ibérica es el monumento funerario de Pozo Moro (Albacete) cuyas esquinas aparecen flanqueadas por cuatro leones que abren las fauces para acentuar la ferocidad del animal. Los relieves que forman las paredes del monumento representan escenas muy variadas, carácter mitológico de raiz oriental. Los investigadores lo situan en torno al 500 aC. También parece una de las más populares esculturas ibéricas la "Bicha de Balazote" toro androcéfalo que responde al modelo iconográfico creado por los griegos para representar a los rios y que debía formar parte de un conjunto funerario.
Uno de los conjuntos escultóricos más destacados de la escultura ibérica es el hallado en Porcuna (Jaén) en 1974, lo componen una serie de figuras aisladas o en grupo que representan a guerreros y a personajes con trajes ceremoniales como toros, leones, y un águila; son piezas de gran calidad hechas en caliza que igualmente formarían parte de un monumento funerario.
La referencia emblemática del arte Ibérico es la "Dama de Elche", busto esculpido en fina caliza amarillenta, que representa a una Diosa con una acusada influencia de las deidades femeninas griegas del estilo severo, ricamente adornada, destacando los dos enormes discos que encuadran su rostro y que la hacen diferenciable de cualquier otra. La indumentaria de la Dama es enteramente ibérica: túnica blanca de lino, mantilla sostenida por una media peineta y encima gran manto de tela gruesa.
La otra gran escultura ibérica realizada en la 1ª 1/2 s. IV aC. es la "Dama de Baza" hallada en las excavaciones de la necrópolis de esa misma ciudad. Representa una diosa entronizada que estaba adosada a una de las paredes de una tumba de fosa cuadrangular y que servía de urna, ya que en un hueco de al lado se encontraron restos de una cremación. Su trono de respaldo alado responde una vez más a modelos griegos. Se ha conservado muy bien su policromía a base de azules, castaños y rojos.
En el Santuario del Cerro de los Santos (Montealegre- Albacete), se han encontrado centenares de estatuíllas de piedra muy esquematizadas depositadas como exvotos. Entre ellas cabe destacar la "Gran Dama Oferente", que con sus manos sujeta el vaso de la ofrenda, ricamente ataviada y enjoyada, y con muchas de las características de la estatuaria griega del S. IV aC.
b) CeltasEl conocimiento de la escritura también es elemento indicador del grado de desarrollo que alcanzaron los íberos. Existe un alfabeto Íbero de gran importancia para su estudio e investigación.
La escultura Ibérica es de carácter religioso y funerario, con influencia de los pueblos colonizadores. El ejemplo más antiguo de escultura Ibérica es el monumento funerario de Pozo Moro (Albacete) cuyas esquinas aparecen flanqueadas por cuatro leones que abren las fauces para acentuar la ferocidad del animal. Los relieves que forman las paredes del monumento representan escenas muy variadas, carácter mitológico de raiz oriental. Los investigadores lo situan en torno al 500 aC. También parece una de las más populares esculturas ibéricas la "Bicha de Balazote" toro androcéfalo que responde al modelo iconográfico creado por los griegos para representar a los rios y que debía formar parte de un conjunto funerario.
Uno de los conjuntos escultóricos más destacados de la escultura ibérica es el hallado en Porcuna (Jaén) en 1974, lo componen una serie de figuras aisladas o en grupo que representan a guerreros y a personajes con trajes ceremoniales como toros, leones, y un águila; son piezas de gran calidad hechas en caliza que igualmente formarían parte de un monumento funerario.
La referencia emblemática del arte Ibérico es la "Dama de Elche", busto esculpido en fina caliza amarillenta, que representa a una Diosa con una acusada influencia de las deidades femeninas griegas del estilo severo, ricamente adornada, destacando los dos enormes discos que encuadran su rostro y que la hacen diferenciable de cualquier otra. La indumentaria de la Dama es enteramente ibérica: túnica blanca de lino, mantilla sostenida por una media peineta y encima gran manto de tela gruesa.
La otra gran escultura ibérica realizada en la 1ª 1/2 s. IV aC. es la "Dama de Baza" hallada en las excavaciones de la necrópolis de esa misma ciudad. Representa una diosa entronizada que estaba adosada a una de las paredes de una tumba de fosa cuadrangular y que servía de urna, ya que en un hueco de al lado se encontraron restos de una cremación. Su trono de respaldo alado responde una vez más a modelos griegos. Se ha conservado muy bien su policromía a base de azules, castaños y rojos.
En el Santuario del Cerro de los Santos (Montealegre- Albacete), se han encontrado centenares de estatuíllas de piedra muy esquematizadas depositadas como exvotos. Entre ellas cabe destacar la "Gran Dama Oferente", que con sus manos sujeta el vaso de la ofrenda, ricamente ataviada y enjoyada, y con muchas de las características de la estatuaria griega del S. IV aC.
Constituyen la otra realidad cultural con la que se encontraron los romanos cuando ocupan la Península. No estamos ante dos áreas perfectamente delimitadas, pero sí ante dos mundos culturales y étnicos distintos, asentados sobre realidades geográficas concretas.
Los Celtas del Norte de Europa penetraron en la Península por los Pirineos (900-650 aC.) ocupando el Noroeste y centro. Se trató de un paso continuo de gentes con mayor o menor intensidad en épocas determinadas, que buscaban unas tierras donde poder asentarse y desarrollar sus actividades económicas; lugares cercanos a rios, agricultura y ganadería.
En la Península la zona del Ebro no era ibérica, estaba ocupada por tribus celtibéricas (pelendones, arévacos, celtibéros y lusones). Gracias a las minas de hierro del Moncayo, esta zona experimentará una gran expansión en el s. III aC. El contacto con los Íberos facilitó la asimilación de elementos mediterráneos, originando la cultura celtíbera. Mas al Sur, los Carpetanos tienen similitudes con pueblos de la zona Ibérica. En la Meseta Occidental, vacceos y vettones desarrollan la llamada cultura de los castros, también denominada cultura de los verracos, por sus esculturas zoomorfas entre las que destacan los toros de Guisando. En el Norte y Noroeste Peninsular, la cultura de los castros astures, que hace referencia nuevamente al tipo de hábitat; el castro como elemento característico, además de otro elemento cultural, el caracter indoeuropeo de sus lenguas.
Socialmente los celtas se agrupaban en "gentilidades" o en "centurias". Las "gentilidades son un tipo de institución propio de pueblos indoeuropeos y suponen una unidad social superior a la familia pero inferior al pueblo o a la tribu. En el área castreña no existían las "gentilidades" en su lugar estaban las "centurias". Lo correcto es hablar de una coexistencia de una organización familiar con una relativa importancia institucional y una organización jurídico-territorial en torno a ciudades y castros.
Son propias de pueblos celtas dos instituciones directamente relacionadas con la idea de la protección "hospitium" y "clientela". El "hospitium" es una especie de pacto complejo mediante el que un individuo o una comunidad son recibidos en el interior de otro grupo social. La "clientela" es otra forma de relación que implica protección, pudiéndo ser individual o colectiva, apareciendo a veces en conexión con el "hospitium". En la Lusitania existió una aristocracia guerrera especialmente fuerte y poderosa.
La economía se basa fundamentalmente en la agricultura y la ganadería, siendo importante la minería, la pesca también debió ser importante. La actividad comercial no alcanzó un papel prioritario en estas comunidades.
Los Celtas implantaron el urbanismo en sus territorios, pasando a ocupar lugares estratégicos, levantando importantes obras defensivas, a veces tres lineas de muralla, pavimentando calles y construyendo aceras. Al hablar de urbanismo se debe hacer referencia a la cultura castreña. Los castros cuentan con elementos defensivos artificiales como fosos, murallas, terraplenes, torres y las piedras hincadas, colocadas como elemento defensivo también. Las plantas de los castros del noroeste peninsular suelen ser de planta circular y ovalada, nunca cuadrangulares. Para las viviendas se prefieren las formas curvas o rectangulares con ángulos redondos y muros de altura considerable.
Poco se sabe de las creencias religiosas de los celtas, aunque sí se sabe que existieron gran numero de deidades.
Las manifestaciones artísticas son varias, empezando por la escultura, encontramos la zona galaico-portuguesa, donde predominan las representaciones antropomorfas, mientras que en la zona de la Meseta predominarán la zoomorfas. La escultura predominante es la exenta, destacando dentro del las representaciones los llamados "guerreros galaicos", figuras masculinas de tamaño natural, en pie con el puñal colgado al cinto y el escudo redondo a la altura del vientre, hay una despreocupación por la forma. Las figuras zoomorfas, pertenecientes a la cultura de los Verracos, son representaciones de animales, generalmente toros, cerdos y jabalíes tallados en granito toscamente. Se representa al animal de cuerpo entero sobre un pedestal. La postura de pie y rigurosamente frontal. La zona de predominio de estas esculturas es el área Vettona, Segovia, Salamanca, Zamora, Cáceres y Ávila. El conjunto escultórico de los "Toros de Guisando" está formado por cuatro verracos de grandes proporciones en granito, que no son idénticos, pero sí muy parecidos. Estatua y plinto labrados en una sola pieza. probablemente de carácter funerario.
Hay que mencionar la orfebrería celta realizada en oro en el área del Noroeste, con el "torques" collar rígido no cerrado de amplia variedad formal. Se deben citar las arracadas, piezas de adorno que colgaban desde lo alto del pabelló de la oreja, usándola los varones en la meseta y siendo un adorno femenino en el área de la meseta. Con la llegada de los romanos la orfebrería fué perdiendo originalidad hasta llegar a desaparecer.
4.- Conclusión
La prehistoria en la Península Ibérica:
Paleolítico:
.-inferior: los principales yacimientos se encuentran en la costa atlántica y en el interior de la península así como en la zona del estrecho. El descubrimiento en la sierra de Atapuerca (Burgos) del yacimiento "Gran Dolina" de fósiles humanos datados en 780.000 años ponen de manifiesto la existencia de una especie anterior al homo erectus, el homo antecesor. El gran momento del P. inferior corresponde con la cultura achelense que es la evolución del homo erectus al homo Sapiens (anteneandertal) junto al conocimiento y expansión del fuego.
.-medio: yacimientos más repartidos. En la cultura musteriense se empieza a trabajar el hueso se curten pieles y se practican enterramientos.
.-superior: aparece el homo Sapiens. Las culturas de este periodo son la magdaleniense (momento de apogeo del arte parietal) por la costa Norte y la solutrense (cenit cultural) en el sur y el Levante.
Mesolítico:
Etapa intermedia, aumento de las temperaturas, cambia la flora y la fauna, antesala de la revolución neolítica.
Neolítico y la edad de Bronce:
Siglos V y IV aC. el hombre empieza a producir sus alimentos. El elemento más uniforme del neolítico es la cerámica impresa cardial. A finales del Neolítico y durante el Eneolítico comienzan a aparecer los monumentos megalíticos; dólmenes y menhires a base de grandes bloques de piedra. Hay dos focos primarios respecto a monumentos megalíticos: los del Norte de Portugal y las tumbas circulares almerienses, con importancia las de los Millares y Almizaraque y los realizados junto a la desembocadura del Tajo en Portugal, Vilanova de San Pedro y Zambujal.
A comienzos del tercer milenio comienza la edad de los metales, inserta en el Neolítico. Conocimiento del cobre, plata, oro, consecuente uso y difusión. Organización social en tribus, vida en comunidad, desarrollo de la cestería, aparece la cerámica campaniforme. En el bronce pleno, la cultura de "El Argar" en Almería y Murcia, con importantes ramificaciones en Granada y Jaén. Cultura Talayotica en las Islas Baleares.
Transito a la historia en la Península Ibérica.
Tartesos:
importante estado que llegó a extenderse desde Huemva a Cartagena, máximo esplendor en el VII y VI aC. El nucleo está en Huelva, Sevilla y Cadiz. Estendiéndose a Córdoba, Jaén, Extremadura y Sur de Portugal, llega a Granada y Cáceres.
Las colonizaciones: Fenicios, Griegos y Cartagineses:
Los Fenicios:
Colonización debida a motivos económicos. Fenicia estaba entre Siria y Palestina, en el Mediterráneo Oriental, desde la ciudad de Tiro partían expediciones hacia el Mediterráneo Occidental, llegaron a la Península y fundaron Gadir. A partir del VIII aC. la presencia fenicia es alta desde Gibraltar a Almería; la población indígena asimiló muchos elementos, produciéndose cambios sociales, económicos y religiosos.
Los Griegos:
Su Llegada a la Península responde a la búsqueda de nuevos mercados y la obtención de materias primas. En primer lugar crean una pequeña factoría donde intercambiar productos (Rhode y Emporion).
Los Cartagineses:
La ciudad de Cartago fué fundada a fines del Siglo IX aC. por los fenicios de Tiro, a un paso de Sicilia y en el Sur de Italia, la vocación fenicia para el comercio fué temprana, convirtiéndose Cartago en la mayor potencia comercial del Mediterráneo Occidental. La dominación militar y política de los Cartagineses en la Península duró poco. La cultura cartaginesa estuvo marcada por la civilización helenística, dejando huella en los territorios conquistados.
Los Íberos:
Pueblos indígenas que habitaban el Sur y el Este de la Península, desde finales de la edad de Bronce experimentan la cultura iberica, estas transformaciones vienen influenciadas por pueblos como los fenicios y griegos. Hay tres fases en la cultura ibérica: primera etapa de formación VI aC. con poca información. Del V al III aC. apogéo, se contruyen las grandes ciudades y se realiza la escultura, con el desarrollo del comercio. Tercera a partir del sIII.aC. comienza la romanización.
Los Celtas:
constituyen la otra realidad de la Península con la que se encuentran los romanos, no son áreas perfectamente delimitadas, pero sí dos mundos distintos. Los celtas proceden del Norte de Europa (Suiza y sur de Alemania) entran en la Península en el 900-650 aC. y ocupan el Noroeste y la meseta, fué un paso continuo en busca de un lugar donde asentarse y desarrollarse.
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